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¿A dónde queremos llegar?
Pasamos tanto tiempo esperando...a recibirmos, a trabajar, a tener hijos, a jubilarnos. Creemos que después de eso, está la vida. Esperamos, esperamos, y esperamos un poco más.
Se nos olvida vivir mientras tanto. Se nos olvida que lo que se disfruta es el camino.
¿Cuando fue la última vez que te paraste en la calle a ver las nubes?
No esperemos a mañana para empezar a vivir. La vida es esto, es hoy. Es lo que elegimos hacer con lo que tenemos. Empecemos a disfrutar.
Te quise incluso cuando siempre supe que no podíamos ser. Acepte el dolor de ser quien solo te tenía de a ratos y en silencio. Yo se que no tengo nada que reclamar, que dejaste las cosas claras, pero ya no puedo con esto.
Me voy.
Me voy porque me merezco más...Quiero alguien grite que me ama con la intención de que el viento se lo cuente a todo el mundo, alguien que me abrace en medio de la estación de trenes, que no tenga miedo de agarrarme la mano al caminar.
Y si no llega, quiero al menos estar en paz con mí soledad. Respirar sin esa presión en el pecho de ocultarle algo constantemente a quienes amas.
No es verdad que lo que nadie sabe dura mas. Me pido perdón a mí misma por haberte creído eso. Por convencerme de que éramos los protagonistas de un romance prohibido que buscaban quererse a pesar de todo. Vos no supiste ser Romeo, y la verdad yo nunca quise ser Julieta.
Me voy, dejá, ya está. Espero que algún día, vos también encuentres alguien a quien no te de miedo amar.
No fue, ni será.
Todos tenemos un ‘’ojalá’’ en nuestras vidas. Alguien que pudo ser, y se quedó en la puerta sin entrar. Una chispa que no encontró donde hacerse llama, y que se apagó sin dejar huella. Alguien que cuelga de tus recuerdos, y que de vez en cuando provoca que se derrame algún día ‘’y si’’. Pero no fue, ni será.
A medias.
Nos gusta demasiado las cosas a medias. Ni amigos, ni novios. Ni contigo ni sin ti. Y, al final, siempre terminamos yo queriendo y tu agobiado.
Nos hacemos polvo, y con el tiempo volvemos a empezar el proceso.
Como si no supiésemos que lo nuestro es calor para hoy y dolor para mañana.
“Me dijiste que no tenía que hacer esto solo, pero cuando volteé a pedirte ayuda ya te habías ido”





